Si existe un lugar en Europa donde la naturaleza virgen nos atrapará, son las Islas Lofoten, situadas en Noruega. Este rincón del planeta parece sacado de otro mundo. Su naturaleza salvaje regala colores únicos y paisajes increíbles.

Las Islas Lofoten en otoño ofrecen al visitante unos colores únicos y el vibrante espectáculo de sus auroras boreales

Este archipiélago son un conjunto de cientos de islas situados por encima del círculo portal ártico. Están poco pobladas, salpicadas de pequeños pueblos pesqueros. De hecho sus aguas son las más ricas del mundo en bacalao y arenques. Su entorno natural es semisalvaje, un lugar único donde vivir y convivir con la naturaleza.

Siempre que pensamos en ellas nos imaginamos un lugar inhóspito por el frío, pero nada más lejos de la realidad. Por su situación, al norte del círculo polar ártico, su clima es suave. Se dice que en un solo mes se pueden vivir las cuatro estaciones. El único inconveniente es cuando sopla el viento, que suele ser muy fuerte dejando una sensación térmica más baja de lo que marca el termómetro.

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El otoño es una época especial para visitar estas islas. Es una temporada muy tranquila de visitas turísticas. Además los colores otoñales las convierten en un auténtico espectáculo para los sentidos.

Además son el mejor destino para contemplar las auroras boreales. Al ser muy pocos los núcleos de población y no existir apenas contaminación lumínica, se puede disfrutar plenamente de este fenómeno natural.

Los mejores meses para contemplarlas son de septiembre a marzo, y el mes de octubre (otoño) uno de los de más actividad. Cualquier lugar es bueno para verlas, pero las playas situadas al oeste son los ofrecen los mejores espectáculos.

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