En la costa norte de la isla de São Miguel, en el corazón del archipiélago de las Azores, se encuentra Ribeira Grande, una de las localidades con más encanto y personalidad del Atlántico portugués. Fundada en el siglo XVI, esta ciudad combina elegancia histórica, tradición marinera y una naturaleza exuberante que la rodea por completo. Pasear por su casco antiguo es adentrarse en calles empedradas, fachadas blancas con detalles en basalto negro y plazas tranquilas que evocan el pasado colonial.

Ribeira Grande es un destino que resume la esencia de las Azores: naturaleza salvaje, patrimonio histórico y experiencias auténticas; un lugar donde el verde intenso de la vegetación y el azul profundo del océano se funden en un paisaje inolvidable

Uno de los símbolos más reconocibles es el Puente de los Ocho Arcos, que cruza la ribeira que da nombre a la ciudad. Muy cerca se alza la Iglesia del Espíritu Santo, ejemplo destacado del barroco azoriano, con su imponente fachada y su interior ricamente decorado. También merece una visita el Museo Municipal de Ribeira Grande, instalado en el antiguo Convento de San Francisco, donde se puede conocer la historia local, la etnografía y la importancia de la agricultura y la producción de licor en la región.

Ribeira Grande es además famosa por sus playas volcánicas, como Praia de Santa Bárbara, considerada uno de los mejores destinos de surf de las Azores. Su arena oscura y su oleaje atlántico crean un paisaje de gran fuerza visual, especialmente al atardecer. Para quienes buscan relax, las piscinas naturales y el cercano complejo termal de Caldeira Velha ofrecen un contraste perfecto entre agua caliente y vegetación tropical.

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Sin embargo, uno de los mayores tesoros naturales del municipio es la ruta hacia el Salto do Cabrito. Este sendero, cada vez más popular entre senderistas, conduce a una espectacular cascada escondida entre montañas cubiertas de laurisilva. El recorrido atraviesa antiguos túneles, caminos rurales y zonas de frondosa vegetación, donde el sonido del agua acompaña cada paso. Al final del trayecto, la recompensa es una caída de agua imponente que se precipita desde gran altura hacia una poza cristalina. La combinación de roca volcánica, musgo y vapor crea una atmósfera casi mágica.

La ruta del Salto do Cabrito no solo destaca por su belleza, sino también por su carácter aventurero. Es recomendable llevar calzado adecuado y extremar la precaución en zonas húmedas, pero el esfuerzo merece la pena. El entorno transmite una sensación de aislamiento y pureza difícil de encontrar en otros lugares.

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