En pleno desierto occidental de Egipto, a unos 370 kilómetros al suroeste de El Cairo, emerge el Oasis de Bahariya como un auténtico milagro natural. Rodeado por un mar infinito de arena dorada, este oasis sorprende por sus palmerales, manantiales de aguas termales y extensas plantaciones de dátiles y olivos. Su paisaje, donde el verde intenso contrasta con las formaciones rocosas ocres y negras, crea una estampa de extraordinaria belleza que cautiva al viajero desde el primer momento.
El Oasis de Bahariya es un destino que combina naturaleza, historia y aventura; su autenticidad y su entorno espectacular lo convierten en una joya poco conocida de Egipto, perfecta para quienes buscan descubrir la magia más serena y sorprendente del Sahara
Bahariya no solo es un refugio natural, sino también un enclave cargado de historia. En sus alrededores se han hallado restos del período faraónico y romano, como el célebre Valle de las Momias Doradas, descubierto a finales del siglo XX. Este yacimiento arqueológico reveló cientos de momias bien conservadas, testimonio de la importancia estratégica y económica que tuvo la región en la antigüedad. Pasear por la zona permite imaginar las antiguas caravanas que cruzaban el desierto transportando mercancías y cultura entre el valle del Nilo y el interior africano.
Uno de los mayores atractivos del oasis son sus fuentes termales, como Bir Sigam o Bir el-Ghaba, cuyas aguas templadas brotan de forma natural y ofrecen un baño relajante en medio del desierto. Sumergirse en estas piscinas naturales al atardecer, mientras el cielo se tiñe de tonos rosados y anaranjados, es una experiencia difícil de olvidar. Además, las suaves colinas que rodean el oasis, como la Montaña Inglesa, brindan panorámicas espectaculares, especialmente al caer el sol.
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Muy cerca de Bahariya se encuentra uno de los paisajes más fascinantes de Egipto: el Desierto Negro. Sus colinas volcánicas cubiertas de basalto oscuro crean un escenario casi lunar que contrasta con la arena clara del entorno. A poca distancia aparece el igualmente impresionante Desierto Blanco, famoso por sus formaciones de roca caliza esculpidas por el viento en formas caprichosas que recuerdan setas gigantes o figuras abstractas. Este paraje, protegido como área natural, es uno de los destinos más fotogénicos del país.
La cercanía de Bahariya a estas maravillas naturales convierte al oasis en punto de partida ideal para excursiones en 4×4, rutas a pie o acampadas bajo un cielo estrellado de una pureza excepcional. Lejos del bullicio de las grandes ciudades, aquí reina el silencio del desierto, solo interrumpido por el susurro del viento.
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