El Sacromonte es uno de los barrios más singulares y con más personalidad de Granada. Situado en la colina que se eleva frente a la Alhambra, este histórico enclave es conocido por sus cuevas blancas, su profunda tradición flamenca y su identidad gitana, que lo convierten en un lugar único en el mundo. Visitar el Sacromonte es adentrarse en la esencia más auténtica y emocional de la ciudad.
El Sacromonte no es solo un barrio, es un símbolo vivo de Granada; un lugar donde la historia, el flamenco y la emoción se funden para ofrecer una experiencia auténtica, profunda e inolvidable
La historia del Sacromonte se remonta al siglo XVI, cuando, tras la conquista cristiana y la expulsión de los moriscos, comunidades gitanas se asentaron en esta zona excavando viviendas en la roca. Estas casas cueva, adaptadas al terreno y al clima, mantienen una temperatura estable durante todo el año y hoy muchas de ellas siguen habitadas, conservando una forma de vida tradicional que ha llegado hasta nuestros días.
Uno de los principales atractivos turísticos del barrio es el Museo Cuevas del Sacromonte, un espacio etnográfico al aire libre que permite conocer cómo era la vida cotidiana en estas cuevas, así como los oficios tradicionales, la historia del barrio y su estrecha relación con el flamenco. Muy cerca se encuentra la Abadía del Sacromonte, un importante conjunto religioso del siglo XVII que ofrece espectaculares vistas panorámicas de Granada y la Alhambra.
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El Sacromonte es reconocido internacionalmente como la cuna del flamenco. En sus zambras, espectáculos flamencos de origen ancestral, se expresan el cante, el baile y el toque con una intensidad única. Asistir a una zambra en una cueva es una experiencia inolvidable, donde la música se vive de cerca y se siente con el alma.
El barrio también invita a pasear sin prisas. Sus senderos y miradores naturales permiten disfrutar de algunas de las mejores vistas de la Alhambra, especialmente al atardecer, cuando la luz tiñe de tonos dorados los muros del monumento. El Camino del Sacromonte conecta el barrio con el Albaicín, creando un recorrido cargado de historia y belleza.
Más allá de su riqueza cultural, el Sacromonte destaca por la hospitalidad de sus habitantes. Sus vecinos, orgullosos de su identidad, reciben al visitante con cercanía y respeto, compartiendo historias, tradiciones y una forma de entender la vida ligada a la música y a la libertad.
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