Se dice que la ciudad de Dublín es la más animada del continente europeo. Recorrer su centro histórico nos hace conocer sus raíces, repleto de monumentos, antiguas edificaciones, parques y numerosas tabernas donde tomarnos una “pinta”.

Dublín es una de las ciudades europeas con más animación, el visitante disfrutará de su historia, gastronomía y de la amabilidad de su gente

Dublín es uno de esos lugares que debemos visitar, por lo menos, una vez en la vida. Está situada entre montañas, atravesada por el río Liffey, bordeada por una bonita bahía y con un gran patrimonio histórico. Sus gentes son personas alegres y que acogen con amabilidad al visitante.

Hablar de esta gran ciudad es hablar de vida. Sí, sus habitantes son personas alegres y acogedoras. Muchos la relacionamos con un sinfín de pub y tabernas donde tomarnos una cerveza y escuchar música. Sin embargo, esta ciudad ofrece muchísimo más. Pasear por sus calles es conocer la esencia del lugar. Posee un centro histórico único. La fecha exacta de su fundación se desconoce, pero y los celtas llegaron a su costa en el siglo 700 a.c.

Por ella han pasado los primeros celtas, romanos, vikingos, normandos, … Quizás esta diversidad ha hecho que sea una ciudad tan abierta, tan acogedora.

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Es una ciudad muy cómoda para caminarla. Aquí se encuentra la universidad más antigua de Irlanda y una de las más prestigiosas del mundo, Trinity College. Es una visita imprescindible para conocer más en profundidad las raíces de Dublín.

Otra vista imprescindible es la Catedral de San Patricio, patrón del país. Data de siglo V, donde había construida una pequeña iglesia de madera. La actual construcción data entre 1220 y 1260. Tanto el exterior como el interior son dignos de visita, nos impresionará su estilo gótico.

Otro de sus atractivos son sus parques, como los de Saint Stephen´s Green o Merrior Square. Son el lugar perfecto para desconectar de la ciudad y admirar sus bonitas estatuas, como la Oscar Wilde, James Joyce o Arthur Guinness.

En el centro podemos disfrutar con la animación de la calle peatonal de Grafton Street. Esta concurrida calle es el lugar ideal para ir de compras y disfrutar de los músicos callejeros. Pero si hay un lugar en el que nos adentraremos en la sociedad dublinesa es el barrio de Temple Bar. Al atardecer los visitantes y los locales llenan las tabernas y pub. Aquí se podrá disfrutar de una pinta y de alguno de los platos locales.

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