El Barranco de la Luna, también conocido simplemente como Barranco Luna, es uno de los tesoros naturales más sorprendentes y fotogénicos de la provincia de Granada, en el corazón del Valle de Lecrín. Esta maravilla geológica, modelada por la erosión del agua a lo largo de millones de años, conforma una garganta estrecha y profunda con altas paredes rocosas que se alzan formando un paisaje casi lunar, de ahí su nombre evocador.

El Barranco de la Luna es una joya escondida en Granada que combina naturaleza pura, historia geológica y aventura accesible, perfecta para quienes desean desconectar y explorar paisajes espectaculares fuera de las rutas más convencionales

Este rinconcito escondido se sitúa en los alrededores de la pequeña localidad de Saleres, a unos 40 minutos en coche desde la ciudad de Granada. La ruta del barranco comienza en un parking junto al cementerio del pueblo y, desde allí, se accede por senderos señalizados que descienden entre frutales y olivos hasta encontrarse con el cauce del río que ha excavado este cañón.

La ruta en sí es circular y de dificultad moderada, con unos 4–5 km de longitud y se puede completar en alrededor de una hora y media si se camina con calma para contemplar el entorno. Durante el recorrido, el senderista camina junto al agua, y en varios tramos es necesario adentrarse en el cauce con el agua hasta los tobillos o rodillas, lo que añade una dosis de aventura fresca al itinerario, especialmente en verano.

Lo que realmente hace especial a este barranco es la intimidad del paisaje: mientras se atraviesa la estrecha garganta, los rayos de sol se filtran entre las paredes, creando un juego de luces y sombras que cambia con cada paso. La roca es testigo del pasado marino de la zona, ya que en sus paredes pueden observarse fósiles marinos incrustados, antiguos restos de cuando este territorio estuvo bajo el Mar de Tetis hace millones de años.

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A lo largo del camino, pequeños saltos de agua, pozas cristalinas y formaciones rocosas caprichosas invitan a detenerse, tomar fotografías o simplemente disfrutar de la tranquilidad del entorno. El paisaje es especialmente vibrante en primavera, cuando el verde de los campos del Valle de Lecrín, salpicado de almendros, naranjos y flores silvestres, contrasta con las paredes ocres del barranco.

Además de la ruta principal, el Valle de Lecrín ofrece otros lugares de interés cercanos: el propio pueblo de Saleres, con su encanto rural, la presa de Beznar con vistas panorámicas, y localidades cercanas como Melegís o Restábal que merecen una visita. También es posible realizar actividades de multiaventura en la zona, como rápel, tirolinas o puentes tibetanos en entornos naturales similares para quienes buscan mayor emoción.

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Imagen de Portada: Tu Granada

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